Uno de los factores más importantes en la fisioterapia es la buena alimentación. Por supuesto, desde la prevención de lesiones que ponen en riesgo el sistema músculo esquelético, una alimentación balanceada reduce el riesgo de sufrir enfermedades graves como diabetes, obesidad, hipertensión, etc. La alimentación es en realidad el motor de todas las actividades físicas del ser humano, y determina nuestro nivel de energía para auto regenerarnos.

Una buena alimentación consiste en consumir una dieta equilibrada de sustancias como hidratos de carbono, proteínas o lípidos, lo cual permiten prevenir lesiones importantes y a la vez, ayudan a la recuperación. Por ejemplo, en las contracturas musculares se recomienda consumir alimentos ricos en calcio y en vitamina B2.

En las lesiones del tejido muscular, también se recomienda un aporte específico de vitaminas y minerales, proteínas de alto valor biológico (intervienen en la recuperación de lesiones musculares) así como una hidratación eficiente para lograr un balance energético óptimo.

Si bien la fisioterapia tiene como objetivo facilitar el desarrollo, mantenimiento y recuperación de la funcionalidad y la movilidad del paciente, la buena nutrición es una herramienta y un factor determinante para la recuperación total del paciente.